martes, 13 de enero de 2009

EL BUHO DE MINERVA

Estamos tentados de pensar, como Hegel, que a la Filosofía le ocurre como al búho de Minerva: que acude sólo -después de incógnito vuelo- cuando todo el proceso de construcción de la realidad ha sido completado. Quiero decir con ello que a la razón humana no le queda ya otra opción que interpretar ese mundo dado. Un mundo que es la totalidad de los hechos (Wittgenstein). Incluso aún de los pensados solamente, porque “lo que es pensable es también posible”, en un orden lógico.

Así la Filosofía ha aceptado convertirse en exclusivo guión de lo humano en la Historia. Ciertamente no hay una filosofía animal y respecto a la divina sólo estamos en condiciones de afirmar que se constituye como “representación”, también, de lo humano.

Un guión que nos autoriza a utilizar nuestra singular estructura mental -de especie- para, a través de sofisticados “juegos de lenguaje”, describir los hechos y sus relaciones entre sí y con nosotros. Es decir, un juego de sospechas acerca de la naturaleza, sentido e intención de todo lo que nos rodea. Las preguntas de la vida (F. Savater) para las que, en su mayoría, no hay respuestas y, sin embargo, sucumbimos, una y otra vez más, a esa necesidad inquisitiva, ontológica.

Pretende, pues, este blog (paradoja virtual) convertirse en foro de reflexión en torno a ese escenario de creencias, valores, intereses y poder que nos rodean. Un pastiche humano, demasiado humano, como para no sucumbir a su atracción, inmediata a veces, atemporal otras.

¿Comenzamos por el “blues del autobús”?

“Probablemente Dios no existe.
deja de preocuparte,
goza de la vida”

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