martes, 13 de enero de 2009

CONOCIENDO HACEMOS LA REALIDAD

Es posible, como señalas, Luis, que a la Filosofía no le quede otra opción que la de interpretar el mundo que se ofrece a su reflexión. Pero el fondo del asunto, en su radicalidad, es descubrir si lo objetivo de lo dado-mundano responde a parámetros objetivos independientes de la mirada constructiva del sujeto que contempla.

La especulación filosófica, es cierto, pretende indagar en la verdad de lo pretendidamente captado. Sin embargo es cada día más evidente que nuestro saber sobre lo real se genera por la construcción subjetiva e interna de nuestras propias ideas. La afirmación de que el conocimiento es un proceso mental individual que se desarrolla de manera interna conforme el individuo interactúa con su entorno, es una de las posiciones relevantes de la teoría pedagógica constructivista. La realidad no aparece estática, ante nosotros, para descubrirla objetivamente, sino que la interpretamos e inventamos subjetivamente. Las cosas, en su dimensión anónima, están ante nosotros en un generoso gesto de dación, pero es nuestra interpretación subjetiva la que les da entidad y la que las configura como acontecimientos vitales y reales para nosotros.

Aquella célebre y casi ingenua “manu captio” de Juan de Santo Tomás, discípulo de Tomás de Aquino, que interpretaba el conocimiento como una “pequeña mano” que saliendo del cerebro se posesionaba de la realidad objetiva, determinó, es claro, toda la concepción representativa de la epistemología tradicional.

Hoy, superado este formalismo cognoscitivo, la pregunta y el análisis que es necesario que el filósofo se haga es sobre el alcance y la pretensión del proceso de construcción subjetiva con el que configuramos lo que hay.

El mundo, en consecuencia, no está hecho. Lo hacemos nosotros. Y esto que hacemos, construyendo interpretativamente las “cosas”, no tiene ningún fundamento cuando se trata de pensamientos puramente lógicos, carentes de todo fundamento fenoménico.

¿Qué importancia, Luis, pueden tener las preguntas del “blues del autobús”, al que aludes en tu entrada al blog? El “probablemente Dios no existe”… y la afirmación categórica contraria “Dios sí existe”…no son más que elaboraciones mentales lógicas de muy difícil intelección, que ni siquiera podemos interpretar porque se desarrollan sobre ficciones puramente mentales.

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